ARQUINE No.46 INVIERNO 2008.

La excusa olímpica fue el detonador de mutaciones urbanas paradigmáticas. México 68, Barcelona 92 o Beijing 2008 transformaron sus respectivas morfologías y se reposicionaron a escala global con todos los medios a su alcance —infraestructuras metropolitanas, producción de nuevas imágenes urbanas, arquitecturas de autor… Siguiendo la saga de los grandes eventos deportivos, a escala regional, Guadalajara se prepara para albergar los Juegos Panamericanos de 2011. Un plan desmembrado que involucra a varias administraciones parafrasea a Koolhaas, «ya que no se rige por el plan ordenado y omnipotente, sino que negocia con la incertidumbre metropolitana y las fronteras difusas». Sin embargo, cabe destacar los proyectos para la villa olímpica injertada en el centro histórico, que tras los Juegos quedará como nuevo tejido urbano y habitacional de la capital tapatía. La apuesta regenerativa que publicamos incluye arquitectos locales, nacionales e internacionales, bajo la coordinación de Juan Palomar: un proyecto de proyectos que pretender «hacer ciudad» y reacciona tanto ante las promesas locales irrealizadas —Centro JVC, Museo Guggenheim— como ante la precaria planeación urbana. En el otro extremo: Ordos, en China. La iniciativa de un magnate, que quiere perpetuarse con un barrio de lujo, para 100 casas unifamiliares de 1,000 metros cuadrados, en pleno desierto mongol. México, con uno de los equipos nacionales más numerosos (10 equipos de 100), se mide en la galaxia global de las arquitecturas objeto al servicio de ciudades que aspiran a convertirse en marca. A este mosaico de propuestas hacen eco dos breves reflexiones sobre la China actual.

Autor: VARIOS

Precio: $19,000