ARQUINE No.42 INVIERNO 2007.

El turismo representa la tercera fuente de ingresos en México y es una de las industrias más grandes y de mayor crecimiento en el mundo. Sin embargo, se trata de un fenómeno menor, casi marginal, aun cuando las transformaciones del territorio pueden ser devastadoras e irreversibles. Con sus 10,000 kilómetros de costa, ciudades coloniales y notables sitios arqueológicos, aunados a un buen clima y a la cercanía al más extenso mercado de turistas, México es uno de los países con mayor potencial turístico. Paradójicamente, los centros turísticos creados ex profeso se han convertido en ciudades alternativas con un papel crucial para la economía nacional, mientras que las ciudades tradicionales han sido incapaces de transformarse en destinos exitosos. La diferencia entre un centro turístico y un centro urbano ya no radica en los servicios que se ofrecen, sino en el tiempo: se vende por días o por años. Así, del turismo de consumo masivo se ha pasado al consumo temático (marina, club de golf, multi-resorts) y a la mezcla entre comunicación, consumo, confort y entretenimiento. Por un lado, han aparecido los hoteles-boutique en lugares paradisíacos y en excéntricos contextos subacuáticos o lunares. Por otro, los hoteles de negocios y los centros de convenciones son ya efímeras y sofisticadas oficinas. El turismo, extendido a tantas actividades terciarias —negocios, convenciones, gastronomía, aventura, deporte, entretenimiento, cultura—, requiere de una red de infraestructuras articuladas, como la de cualquier ciudad, si bien su tejido social se reduce a inmigración de la necesidad (servidores) e inmigración del bienestar (servidos). Amsterdam 163 AAnúnciate con nosotr

Autor: VARIOS

Precio: $19,000